domingo, 2 de mayo de 2010

FREUD Y EL ART NOUVEAU. VIENA 1900

Demasiado a menudo se toma a broma el Art Nouveau. A pesar de sus múltiples vertientes (Secesión, Nouveau y Modernismo) y de su nacimiento espontáneo en diversas partes de Europa -Bruselas, Viena y Barcelona, principalmente-, pretendió ser un estilo, simplemente un estilo adaptado a la alta burguesía acomodada de principios del siglo XX. Si bien fue un sentimiento común que surgió de la conciencia colectiva, se encargó mucho de representar valores autóctonos según cada ámbito. Fue el primer mvimiento en hacerse llamar "estilo".


Sigmund Freud, reputado médico, psiquiatra y librepensador vienés (1890 aprox.) ensalzó el valor del inconsciente como verdadero generador de la personalidad. Un verdadero yo al que sólo podíamos acceder mediante métodos más o menos ortdoxos.
La cocaína abrió a Freud el camino a nuevos estados de ánimo, suficientes según él, para alcanzar otras capas de la consciencia. Su uso, muy extendido en la entonces capital del Imperio Austro-Húngaro, se extendió a los jóvenes y no tan jóvenes relevantes artistas de la ciudad. Uno entre ellos, Gustav Klimt, decidió que la cocaína sería su principal método de trabajo para llevar a cabo su propia investigación sobre los sentimientos y su relación con el subconsciente. Había nacido el simbolismo vienés.

Las ansias de Klimt por rebelarse contra el incipiente impresionismo francés, por intentar expresar una realidad en lugar de interpretarla, le llevó a utilizar los elementos pictóricos, especialmente los colores, como ya recomendara Baudelaire, mediante el símbolo y la sinestesia.

Será el propio Gustav Klimt quien, apoyado por jóvenes pintores y estudiantes de arquitectura funde el Movimiento Secesión de Viena, con su revista Ver Sacrum. Sus objetivos pasaban por renovar el estilo historicista de la vieja capital del Imperio, retomar una arquitectura y un arte que se comunicaran directamente con la Naturaleza y renovar el panorama artístico internacional mediante un Nuevo Estilo, llevado a cabo por artistas cultos, reformistas y con grandes concimientos técnicos e históricos.

MUDANZA

Deseoso de liberarme de lastre, unifico a partir de ahora este blog (el actual) con otro al que tengo especial cariño, cuyo sitio es www.librodearena.com/tricesimus, y que desaparecerá en breve sin dejar rastro. La mudanza a este domicilio comienza ahora.
La habitación del fondo, espero, a partir de este momento cambiará un poco de aires, pero la esencia seguirá siendo la misma, puesto que al autor, que soy yo mismo, se mantiene al frente.

viernes, 29 de enero de 2010

PAN NO QUITA PAN: JUBILARSE A LOS 67

Aunque para ZP haya sido, como siempre, sacar un conejo de la chistera, tengo que reconocer que estoy de acuerdo casi al completo con la nueva propuesta-globosonda-ocurrencia del gobierno, léase, retrasar la jubilación hasta los 67.

Para analizar esta medida, por mucho que muchos lo intenten, no es imprescindible controlar los entresijos del derecho laboral ni macrocifras como edad umbral de cotización, índice recurrente de prejubilaciones anticipadas o importes íntegros de pagas correspondientes. El análisis se me antoja mucho más sencillo si se aplica la pura lógica.

Hace 30 años, un señor español trabajaba desde los 15 hasta los 65 años. Antes de los 70 años ya había muerto. Desde luego, esta vida no es para tomarla como ejemplo: un sacrificio brutal que, gracias a Dios, ya forma parte del pasado. Sin embargo, cotizando (quien cotizaba) 50 años para asegurarte los últimos 5, daba una solidez enorme al sistema de seguridad social, gracias a lo cual hoy gozamos todavía de pensiones medianamente aceptables.

Un joven nacido en España en los años 80 empieza a trabajar a partir de los 20-23, si es universitario. Trabajará, si todo sigue así, hasta los 65, y vivirá de su pensión hasta los... pongamos, 90 años (seguramente viviremos más, estaremos en 2070). España ya se habrá convertido en un país de viejos donde el 50 % de la población esté jubilada y se dedique a vivir de la pensión durante 25-30 años.

¿Cómo podrán cuadrar las cifras cuando la mitad de la población lleve 30 años cobrando una pensión mientras el 30% está trabajando durante 40? Las cifras cantan y las previsiones no son en absoluto fatalistas. Una pura cuestión matemática.

La solución idónea, pues, parece la de alargar un poco la vida laboral (no se pueden comparar los 65 de hoy con los 65 de hace 30 años) en beneficio de la cotización y del seguro de pensiones, aunque suponga un 5% más de vida activa.
Alargarla 2 años no sólo supone 24 meses más de cotización y de fortalecimiento del fondo, sino que supone también 24 meses menos de pensión a pagar (léase paga sin trabajar). 4 años se ganarían, sucesivamente, a favor del sistema de pensiones.

Sin embargo, lo triste de esta situación es que nuestro gobierno farandulero lo ha sacado como su enésima ocurrencia en este período de deriva y libre albedrío. Una propuesta como ésta, debería haber sido puesta sobre la mesa hace ya bastante tiempo, incluso con el anterior gobierno, el de derechas. Pero entonces no sé qué hubiera podido pasar (me imagino un Mayo del 68 segunda entrega, con barricadas, milicianos y sindicalistas poniendo al país en armas, clamando por el derecho universal del obrero y llamando a la lucha contra el opresivo patrón y el banquero).

Lo triste es también que la clase política, lejos de dar ejemplo, continúe con sus pensiones y sueldos vitalicios en Ayuntamientos, Juntas Autonómicas, Ministerios, Secretarías de Estado y agregados y consejeros varios, y no esté dispuesta a mover un dedo para solucionarlo porque pan no quita pan, y sus pensiones son como los antiguos diezmos que había que pagar a la nobleza. Quizá eliminando a un 90 % de los políticos (de sus sueldos y pensiones de luo vitalicias, se entiende), el problema se solucionaría mucho antes y con mucho menos ruido. Pero, casualidad, sólo para estas cosas es cuando unos políticos azules se ponen de acuerdo con otros verdes, y éstos con otros rojos...

domingo, 17 de enero de 2010

SUIZA: VICIOS Y VIRTUDES (II)

Aunque prometo, algún día, relatar de seguido las innumerables cualidades y ventajas que tiene Ginebra- voto a tal que las hay-, las circunstancias me llevan, de manera obligada, a describir primero esas situaciones que le hacen a uno rebatirse en su propio puesto de trabajo, su mesita de noche o su mullido sofá tras un intenso día de sospechas, comprensiones y reflexiones.

Sigo creyendo, dicho sea de primeras, en el liberalismo como la forma menos errónea de organización política, social y económica humana; la forma que, guste o no, es capaz de dar más libertad a más gente. Aunque la contrapartida sea una brutal desigualdad creciente, considero que es la manera más justa, limpia y segura de que progresemos (lo que a la larga supone más y mejores medicamentos, energías más baratas y limpias, desplazamientos más cortos y seguros...).

Sin embargo, estos meses en los que tanto he aprendido me han servido para mirar al capitalismo directamente a los ojos, cara a cara, sin libros ni expertos ni economistas ni revistas de por medio.

El irrefutable postulado liberal de que una sanidad privada, por ejemplo, es mucho más eficaz que una pública, puesto que el existente grado de competencia abarata el mercado y crea una competencia que se traduce en mejoras del servicio, según he visto, queda mucho mejor en un libro que en la dura y fría realidad. Me explico:

Suiza tiene un enorme sistema de sanidad privada obligatoria, y a veces semiprivada (casos excepcionales de partos o en casos de refugiados polítics y funcionarios de la ONU). Cada persona, por el hecho de ser persona y residir aquí, está obligada a suscribir un seguro de un coste medio mensual de 500 CHF, digamos unos 300 euros (cuando se habla de persona no se quiere decir familia, si no individuo, si bien hasta los 16 años se pagan unos 80 euros al mes). La franquicia, que es lo que uno paga en caso de siniestro, se suele fijar, aproximadamente, en los 1200 CHF, unos 800 euros. El resto, siempre en caso de siniestro, lo paga la compañía aseguradora.

Entiendo que los servicios médicos, máxime en un país como Suiza, tienen un mantenimiento altísimo, que todo lo que se pague es poco y que el que "algo quiere algo le cuesta".

Lo que es más difícil de digerir es que, si por algún motivo, uno se olvida de pagar esas cuotas sin domiciliar, uno está recién llegado, buscando trabajo, o uno no ha suscrito el seguro correctamente a causa de desconocimiento de la lengua vehicular, que ese uno ruegue a Dios por que no le pase nada, que no se tuerza un tobillo o que no pille una gripe, porque se pudrirá en la calle como un perro, desangrándose o tosiendo bilis, que, como no ha pagado correctamente su seguro, nadie moverá un dedo por ayudarle, en la cuna de la hospitalidad y de la Cruz Roja.

La gente suiza se siente bastante tranquila con ese sistema y paga religiosamente sus cuotas evitando cualquier accidente. Si las aseguradoras tienen superávit, al final de año bajan las cuotas de los seguros, cuestión por la cual los suizos evitan cualquier tipo de enfermedad o de accidente y le miran a uno mal cuando, sin querer, las sufre.
-¿Me costará más caro, doctor?
-¡NO! excepto si se quiere curar



De este modo, es ahora cuando me he sentido cerca de la cuestión más humana de la sanidad, lejos de las teorías liberales que leo en el salón de mi casa, cuando me he visto en el ruedo, comprobando que un mercado libre de servicios médicos no es tan competente como había imaginado, cuestionándome si no es más útil el derecho a ser atendido por el hecho de cotizar con mis impuesto y con la posibilidad de comprar servicios privados que la obligación eterna de pagarte un seguro privado universal obligatorio (de 0 a 99 años) a unos preicos que, sinceramente, no resultan nada competitivos sino, más bien, bastante caros incluso para el sólido sueldo de un suizo.

Sirva la entrada pues, para despegarnos un poco de las impecablemente racionales teorías liberales, que son, según compruebo, eficaces, desde luego, pero no infalibles.

sábado, 9 de enero de 2010

SUIZA:VICIOS Y VIRTUDES (I)

El sugerente título de "Un mundo feliz" de Huxley (una de mis novelas de cabecera, por cierto) se me antoja perfecto para esbozar las impresiones de un español en Ginebra.
La perfecta metáfora de un reloj, un mecanismo perfecto que no falla nunca (llamémosle ROLEX) es la ideal para definir este pequeño gran país, con sus provechosas ventajas y sus perjudiciales inconvenientes, porque Suiza, valga la redundancia, es como un gran reloj.
Para que todo marche a la perfección, los engranajes deben corresponderse perfectamente, el segundero, como Bach, estará siempre en el momento preciso en el lugar acordado, el horero girará implacablemente hasta completar todos los ciclos de una manera lenta y continua. Ése es el espíritu suizo.
Sin embargo, el 90% por ciento de la población está compuesto por seres humanos (los perros también tienen sus incuestionables derechos), y los seres humanos, por defecto, erran, y todos no son como las diminutas piezas de un gran reloj. Existen individuos que, por desconocimiento o no, por omisión o no, han impedido alguna vez, con un pequeño fallo, que el sistema fluya y ruede tan perfectamente como acostumbra.
Éstos son los errores que más caros se pagan, como un viaje en autobús sin billete, un retraso de un día en el pago del seguro médico, un billete de tren mal seleccionado, un zapato sucio a la entrada de una discoteca, una cresta, un hiyab o una sudadera que no intente demostrar tu potencial económico.
Un error de este tipo, que hace que un suizo pierda más de diez segundos en su apretadísima agenda diaria, te vale el menosprecio de la cerrada sociedad helvética, porque en su contrato social (Rousseau, ilustre ginebrino, en la ilustración) lo primero es el colectivo, la invisible e inasible masa en que se convierten todos los suizos y que, según dicen, al final, le acaba atrapando a uno. Un gigantesco sistema en forma de reloj en el que cada uno ha de cumplir precisamente con su misión y cada uno uno representa un papel diminuto pero fundamental y que una simple omisión dl deber puede dar al traste con la prefecta sincronización universal.
Así escrito, parece natural, y prometo que no me importaría si yo fuera una pieza relojera importada a España. Mi carácter, casi seguro, dista bastante del de cualquier elemento de relojería, y de momento no puedo evitar seguir cometiendo fallos que hagan peligrar el sólido guión escrito. ¿Será que me he vuelto un antisistema?

viernes, 8 de enero de 2010

AÑO NUEVO GINEBRINO

Hace justo un año me quedé sin ideas que exponer. Mi vida se convirtió en una infinita cadena de quehaceres que me fueron absorbiendo más y más hasta que dejé este blog casi enterrado y cerrado por completo. Unos meses después, prácticamente en verano, terminé mis asuntillos, acabé los deberes y, una vez llegado el otoño, me vine a trabajar a Ginebra, en el corazón mismo de Europa.
Ahora, en verdad, mis preocupaciones han cambiado. Gracias a Manu y su furtivo mensaje en Facebook, me parece haber recuperado el impulso necesario para escribir unas líneas, esperemos, cada semana. Feliz año a todo el que lo lea...

lunes, 5 de enero de 2009

MOSCAS A CAÑONAZOS

Aunque, desde luego, no me revista del "progresista" velo antisemita tan de moda por ahora, con el kufiya, la banderita, el puño en alto y algunas teorías absurdas sobre la posible legitimidad del Estado Palestino, no me quedo en menos de criticar abiertamente la actitud de Israel en estos días de familia y excesos.

Para no aburrir y por falta de propia destreza en el tema, me ahorro todo el empaque histórico del conflicto palestino-israelí y me guio, únicamente, por el aplomo y el peso del sentido común, lo que hace que la muerte de más de 600 personas y la afección de 2600, independientemente de los más intrincados problemas de derecho internacional, me parezca una aberración sin sentido y digna de denunciar por cualquier democracia que se precie.
Una superpotencia militar como es Israel, con un ejército que casi dobla en efectivos a, por ejemplo, el español, no puede esconderse tras la absurda excusa de que busca objetivos concretos y seleccionados entre la infraestructura de los asesinos de "Hamas". Con una de las Fuerzas Aéreas más importantes del mundo y el servicio de inteligencia más eficaz de todos: el Mossad- capaz, en acciones ultrasecretas, de ejecutar a ex-jerarcas nazis en la piscina de sus casas en Mar del Plata- Israel no puede permitirse que su respuesta a un minoritario aunque sanguinario grupo terrorista suní sea el bombardeo continuado de zonas civiles durante una semana matando indiscriminadamente niños, niñas, cristianos, musulmanes, propios y extraños.

Por esto, y aunque le quede aún muchísimo crédito por ser el único país de la zona que permite elegir a sus gobernantes de manera limpia y clara, por haber aprovechado las "ventajas" del desierto para hacer de su país una potencia mundial y por ser un ejemplo en la igualdad de oportunidades entre el hombre y la mujer, considero que el Nuevo Estado Judío debería dar marcha atrás en esta última empresa, porque esa respuesta está completamente desmedida desde el primer día, porque tiene capacidad para acabar de manera racional con Hamas y porque el mundo libre y sin complejos quiere que acabe con ellos sin cintemplaciones, pero sin carnicerías.

El mundo no quiere ver cómo extermina a un pueblo entero -que no nación o estado- matando moscas a cañonazos, valga la expresión. Porque parece que hasta su gran aliado, los EEUU, está mirando hacia otro lado con tal de no dar un apoyo moral contundente a estos ataques desmedidos, porque el poder no consiste en abusar del débil, sino en intentar establecer el orden y la añorada Pax Romana, y el Estado israelí sabe y reconoce muy bien quién debe llevar la voz cantante en esa parte de la Tierra, aunque no conozca ni los medios ni las consecuencias de no conocerlos.

sábado, 3 de enero de 2009

MISTERIOSO SANTA CLAUS

En la época más consumista del año menos consumista de los últimos vividos, bien cabría dar unos apuntes sobre uno de los personajes más relacionados con esto de los regalos, el fasto, la gula y el derroche.


Nicolás -que no necesariamente el de Bari- fue un cielo de señor que, hace siglos, en los países nórdicos, ofrecía pequeños obsequios a los niños que se portaban bien. Aunque hoy eso sería imposible debido a implacables Ministerios de Igualdad, el caso es que, en aquella época, los niños escandinavos hacían verdaderos esfuerzos y competían por ser los más buenos. O sea, el sistema funcionaba.

A medida que fueron pasando los siglos, aquella sana costumbre se fue extendiendo hacia el sur de Europa con pequeñas modificaciones, y la figura en concreto fue tomando cuerpo de duende peludo en Alemania, de religioso frutero en Bélgica o de Obispo italiano en Holanda. Aunque en casi todas las latitudes del mundo siempre había existido una figura parecida en la cultura popular, las versiones más cercanas a la religión cristiana fueron fijándose y consolidándose lentamente en diversas regiones de Europa.
De esta manera, en el siglo XVII, los holandeses llegaron a América para fundar Nueva Amsterdam -a la postre la ciudad más importante, influyente y próspera del mundo- y llevaron así consigo su Sinterklaas para que llevara regalos en Navidad y echar un poco menos de menos sus añorados Países Bajos.

Los ingleses, para no ser menos -lo eran, al no tener una figura común que les llevara regalos para todos en el frío invierno- se adueñaron de este duendecillo y de su nombre, anglizándolo como Santa Claus y, acercándolo a la realidad o alejándolo de mitos paganos, se le dio apriencia de orondo y bonachón viejecillo. Los renos se mantuvieron como respeto a los derechos de autor y se evitó que viajara en un Ford T.

Así evolucionó nuestro buen hombre hasta la década de 1930, cuando la Coca-Cola decidió dar su gran golpe de efecto, poniendo su definitiva firma navideña para posteridad. Fue la propia empresa de Atlanta, cuando aún no era una gran multinacional, la que popularizó el ya mítico conjunto invernal rojo con borreguito blanco, un gorrito rojo con borla y un grueso cinturón negro de hebilla a juego con las botas de cuero y bombardeó a los ciudadanos norteamericanos con sus apariciones en cines y televisores. Se mantuvo, por respeto, la gran barba blanca, el buen carácter y su carro tirado por renos.
El resto, tras su exportación a Europa gracias a la expansión de la empresa, se logró adaptar el nombre en algunos países como Francia, donde pasó a llamarse Papa Nöel (Papa Navidad, textualmente, haciendo gala de su secular laicismo republicano), y lo consiguió introducir en países vecinos como España o Italia, dando lugar a lo que hoy nos avasalla, año tras año, desde televisiones y escaparates.
Aunque nunca me ha caído demasiado bien, tengo un gran respeto por esta figura: un clásico de nuestra época y civilización que, si bien es verdad que simboliza a la perfección las desigualdades de esta chapuza de mundo, no deja de ser un histórico y evidente ejemplo de que el marketing no se ha inventado ahora. Ni muchísimo menos.

lunes, 8 de diciembre de 2008

ECOLOGISTAS CONTRA EL TERROR

Gracias al gran Juan Luis Arsuaga, aprendí a distinguir hace tiempo entre ecología (la respetable e insoslayable ciencia que estudia los hogares y los hábitats) y ecologismo (el absurdo, ingrato e interesado folklore que la rodea, dando lugar a posturas netamente políticas y a opiniones sesgadas y engañosas). Es por eso que la mayoría de asociaciones que se dedican a ésto me merecen un respeto que está por debajo del mínimo, por su afán de protagonismo y su actividad doctrinaria integrista.

Sin embargo, es bueno reconocer que, por una vez, han entendido que una vida humana es más importante, mucho más importante, que un abrigo de visón o las orejas de un mihura muerto en una plaza, y así, se han decidido a hacer un escrito público cuya finalidad es desvincular a los cobardes asesinos de ETA de cualquier causa que apoye la ecología o, en su caso, el ecologismo. Textualmente:

" Otra vez volvemos a ver cómo se trata de utilizar por parte de ETA la causa ecologista, en esta ocasión para justificar el asesinato de una persona. Hartos y con profundo dolor queremos hacer llegar a la familia y a las gentes próximas a Ignacio Uria nuestra solidaridad y apoyo. Y queremos además levantar de nuevo nuestra voz como representantes de organizaciones de defensa del medio ambiente para condenar esta violencia repugnante.

Queremos decirlo alto y claro. Este crimen no sólo es una atrocidad injustificable, sino que perjudica gravemente a la causa que pretendidamente defiende. ETA no sólo hace daño a la sociedad vasca, también perjudica gravemente al medio ambiente, al distorsionar y pervertir cualquier campaña ecologista en la que se mete por medio. ETA mata a las personas y también lesiona y hiere de gravedad las causas y las ideas.

Una vez más vivimos en el País Vasco grandes dificultades para demostrar a la ciudadanía, a las organizaciones sociales y a las instituciones que las reivindicaciones ecologistas no vienen acompañadas del ruido de las bombas. Las organizaciones ecologistas llevamos muchos años trabajando de manera pacífica en defensa de decenas de causas importantes en el País Vasco.

Desde la protección de los recursos naturales y los ecosistemas, la gestión más eficiente y ecológica de los residuos, la lucha contra el cambio climático o la búsqueda de alternativas de transporte más sostenibles. La ciudadanía vasca tiene un alto nivel de conciencia ambiental. Así lo muestran las encuestas y el éxito que suelen tener nuestras convocatorias. Tal vez ésta sea la causa que lleva a ETA una y otra vez a atentar en medio de campañas ecologistas. Tal vez traten de buscar aquí algún resto de legitimidad. Pero ni pueden, ni deben encontrarla. Nosotros no nos arrogamos otra representatividad que la de nuestras organizaciones. Y en su nombre queremos decir que la causa del ecologismo y medio ambiente es, ha sido y será siempre pacifista, que no hay sitio en nuestro lado para las armas. No queremos defender el medio ambiente ni parar la destrucción de los ecosistemas así, mediante el asesinato de una persona.

Cada vez que ocurre un crimen que trata de teñirse o justificarse en el trabajo desinteresado, solidario y pacífico de decenas de ecologistas, sufrimos como nadie.
ETA podrá producir dolor, pero no va a lograr sus objetivos. Su violencia no tiene cabida en la lucha ecologista y no vamos a aceptar que hable por nosotras y nosotros. Ni ETA ni nadie va a impedir que tengamos voz propia y no va a conseguir que modifiquemos nuestras opiniones y posiciones sobre el TAV.


No queremos utilizar ni una línea más de este artículo para explicar nuestra posición. Ahora no merece la pena. Es tiempo de silencio, de apretar los puños y de decir solamente: no en nuestro nombre, no en nombre de la ecología.

Firman este artículo: Juan López de Uralde, director de Greenpeace España, Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF/Adena, Theo Oberhuber, coordinador de Ecologistas en Acción, Alejandro Sánchez, director de SEO/Birdlife y Liliane Spendeler, secretaria general de Amigos de la Tierra."

jueves, 6 de noviembre de 2008

OBAMA, LA HABANA Y EL LOBO FEROZ

Ya tenemos presidente, ahora sólo queda ponerse manos a la obra. Él mismo, Mr. Obama, no tiene nada fácil cumplir un quintal de promesas electorales que hablan, entre otras cosas, de cambiar el mundo para bien. Ciertamente, de cumplir sólo con este punto, se podría obviarar tranquilamente el resto, que no pasaría nada. Sin embargo y de momento, todos contentos. Él era el favorito de casi todos.

En La Habana, por ejempo, aún no se ha pronunciado nadie. Ni el dictador, ni su hermano ni sus otros acólitos setentones han hecho hasta el día de hoy un secncillo comunicado con una felicitación, un lamento o un "válgame Dios", pues nunca se había visto en semejante tesitura.
A lo largo de la campaña, Raúl Castro ha ido aireando a los cuatro vientos su preferencia por Obama, un tipo dialogante, soñador y carismático que podría romper con la dureza pétrea de la imagen de EEUU. Sólo podría ser él, el candidato mulato, quien pudiera fortalecer los fatigados lazos entre Cuba y Norteamérica. Sólo él podría ganar y, de hecho, sólo él ha ganado.
No obstante, nadie ha salido a felicitar al nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Quizá, por ejemplo, nadie esté tan alegre en La Habana por la elección de un hombre dispuesto a dialogar y a dejar en ridículo a una dictadura aferrada al poder desde hace cincuenta años y que no ha sabido más que imponer, robar y atemorizar a los cubanos en su longeva existencia.
Quizá la imagen de la Revolución Cubana no sea capaz de dar de sí y, una vez que deje de ser justificable el miedo al Imperio Enemigo del Norte, se queden definitivamente sin argumentos para continuar con la farsa. Desde luego, el miedo es la herramienta perfecta para contener a las masas, y admito que ha habido muchos presidentes de los EEUU que podrían haber dado miedo a algunos. Pero después de veneder la imagen de Obama como el candidato bueno y abierto a las razas y a los pueblos, sería muy contraproducente convertirlo de repente en el Señor del Mal. Más o menos, sería como intentar asustar a un niño dicéndole que viene Caperucita Roja después de haber vencido al Lobo Feroz.
Ni por asomo creo que Barack Obama vaya a cambiar el mundo, (ilusiona, sí, pero siempre será el presidente de los americanos ante todo; recuerdo que también a algunos les ilusionaba ZP por lo que prometía). No cambiará el mundo, decíamos, pero sí tengo un puntito de confianza en que sea capaz de dejar a la sangrienta dictadura cubana con el culo al aire sin tirar una sola bomba. Nunca dispusieron de tanto a su favor ni de tan poco en su contra. Nunca lo tuvieron tan fácil.



martes, 4 de noviembre de 2008

LA VIDA JUNTO AL ESTADIO

Sufro el inmenso infortunio de vivir junto a un estadio. En mi caso, se trata del mismísimo Vicente Calderón, quien impide, dia tras día, aunque no haya partido, unas fabulosas vistas desde el parque de San Isidro. Ergo, con no subir más al parque, no tengo por qué sufrirlo...

Sin embargo, cada dos domingos, mi barrio, que ni siquiera es el barrio donde se encuentra el estadio, sino que está al sur del río Manzanares, sufre un repentino estado policial y de excepción que se alarga durante toda la tarde-noche en que tiene lugar el partido. Cada resquicio de acera libre se encuentra ocupado por incómodos coches que no han encontrado un sitio mejor, que no han tenido la delicadeza de venir en metro a un lugar céntrico de Madrid un domingo por la tarde o, sencillamente, les importa un carajo que los habitantes de mi barrio tengamos que aguantar el cisco que montan cada quince días.
No puede uno pasar por las calles cercanas al estadio con una lata de cerveza en la mano o un miserable cepillo de barrer. Aunque vivas allí mismo, como Menchu, eres sospechoso de ser un violento hooligan borracho que viene a destrozar coches entonando himnos fascistas. Si vas a visitar a Menchu con unas latas para invitarla a tomar una cerveza... te quedas con las ganas.

Los servicios públicos quedan inutilizados durante las cuatro o cinco horas que dura cada tinglado (sí, el partido tiene un inmenso antes, un intenso durante y un infinito después): el carril bus queda inexistente gracias a la permisividad policial para que el parroquiano aparque "donde no estorbe", provocando retrasos de más de cuarenta minutos en las líneas de autobús de Carabanchel, un barrio de doscientos mil habitantes, muchos de los cuales no están ni mínimamante interesados por el Atlético de Madrid o tan siquiera por el fútbol pero que pagan sus impuestos para tener servicios.
El metro, decíamos, se llena de fanáticos borrachos (muchísimos otros son espectadores normales, urge contarlo) que no paran de berrear canciones estúpidas inundando el vagón con su etílico aliento.

Para una familia que, por ejemplo, vuelva a casa tras el fin de semana en su pueblo y venga de tragarse dos horas de atasco en la entrada a la ciudad, no es el mejor premio, al llegar, que dos salidas de la M30 cortadas les impida llegar a su casa. Como justificación, el Ayuntamiento ha ideado una señal luminosa llamada "evento deportivo" bajo un reluciente balón de fútbol en la oscuridad de los túneles...
A todo esto y mientras todo ocurre cada quince días, Atlético de Madrid, S.A.D. sigue siendo, como indica su nombre, una Sociedad Anónima perfectamente capaz de solucionarse sus problemas (pregúntenle a Nike, por ejemplo) y que no necesita de ninguna autoridad que le proteja y le convierta en amo y señor de un barrio bastante más antiguo e importante que ella.

Que se eviten los problemas -que los hay-, vale; que se intente mantener a raya a las decenas de indeseables que rompen coches y se enfrentan a los antidisturbios, vale; que existan partidos en los que ejércitos de maleantes necesiten un estado de excepción y toda la aplicación de la policía, vale. Pero no nos engañen, que eso no ocurre cada dos semanas, y que hay muchísimas más personas interesadas en viajar tranquilamente en autobús que en el fútbol y en los eventos de una determinada Sociedad Anónima, por mucha Liga de Campeones que se esté jugando.

sábado, 4 de octubre de 2008

GOD BLESS AMERICA

Como rezó el poeta, una bendición es lo que necesitan los EEUU para salir adelante con su 44º presidente, el que habrá de ser elegido de las elecciones de noviembre. De manera segura, asistimos al duelo electoral más flojo de la historia reciente americana y, en un momento tan delicado como éste -crisis, amenazas rusas, islamistas, la ONU metida hasta las orejas en mil guerras...-, lo ideal sería que entre alguna de las dos candidaturas, demócrata o republicana pudiéramos entrever, salvando las evidentes distancias, un Churchill, un De Gaulle, o, al menos, las suelas de sus zapatos. Nada más lejos de lo que ocurre.

Ocurre en realidad que, frente a un joven mulato, de brillante paso por Harvard y un verbo, dicen, excepcional, encontramos a un anciano anglosajón que pasó seis años de tortura en una terrible cárcel de Vietnam (1967-1973) y después se pasó a la política para acumular una experiencia de casi 20 años. Los méritos de cada uno para ser presidente de la todavía nación más poderosa del mundo, en mi opinión, ni han sido constatados ni aclarados por nadie. Esta claro que uno va de rojo y otro de azul (en el sentido más "yanqui" de los términos), pero no recuerdo otra ocasión en que se tuvieran que decir menos cosas el uno al otro.

El tema de la seguridad exterior, quizá donde encontremos la diferencia clave, estriba en que uno de ellos,McCain, va a intentar detener sin dudar los programas nucleares de Irán, mientras que el otro, Obama, parece que se lo va a pensar un poquito más, pero no dudará en proteger los intereses e ideales del pueblo americano.

Quizá podamos recordar que el último "duelo en la cumbre", un desconocido Kerry, fente a un célebre Bush tuvo casi los mismos ingredientes. Sin embargo, aquí existía el aliciente republicano de querer terminar el trabajo empezado anteriormente. Una diminuta diferencia, pero suficiente como para desequilibrar la balanza. En el resultado de todo aquello no entraremos, que bastante espinoso ha sido, acabando con el presidente más impopular de la historia de la nación.
De este modo, y sin querer influir en la opinión americana como haría Pepiño Blanco (...), invito a que, mientras no demuestren más que: 1, Obama hace algo más que montar espectáculos, hablar bien y ser de una determinada raza o 2, McCain demuestre algo más que haber sido capaz de aguantar cinco años de tortura o de haber vivido 20 años del Congreso, no se les tome muy en serio a pesar del cargo tan importante que va a desempeñar uno de los dos, por descuidado que uno pueda parecer.

Todo apunta a que en un plazo no muy largo, los EEUU no ostenten la aplastante hegemonía de los últimos tiempos, que haya otro u otros dos países que le podrán discutir las cosas. Frente a China y Rusia, por ejemplo, deberíamos tener claro que es EEUU quien va a defender los intereses históricos de Europa (los nuestros), por esto estamos tan atentos a lo que ocurra al otro lado del Atlántico, y también por esto, por comprobar decepcionados las cualidades del futuro "Líder del Mundo Libre", no nos queda mucho más que entonar el God bless America y que Dios nos coja "confesaos".

martes, 30 de septiembre de 2008

LAS CROQUETAS DE MI PURI

Ayer mismo, la ministra 2.0 (Bibiana Aído, que así la llamó el mismísimo Manolo I Chaves, último rey de Al-Andalus) ordenó, de manera inmediata, la retirada de un breve anuncio radiofónico del Ministerio de Hacienda por sexista y discriminatorio. Adjunto Audio.





Puede que, después de tanto caso de machismo exacerbado y discriminaciones, yo mismo haya perdido el criterio o incluso la sensibilidad hacia este tipo de sucesos, pero el caso es que no consigo ver la gravedad discriminatoria en este anuncio.

No llego a comprender si la flamante ministra considera que es machista y grosero que la citada Puri haga las croquetas en su casa (nadie dice que las tenga que hacer ella, sino que, simplemente las hace, y al parecer muy buenas), si lo malo es que el caballero la llame "Mi Puri" ( con un bonito y cariñoso determinante posesivo que sólo para un prejuicioso podría derivar en paliza) o si es, sencilla y llanamante porque Puri hace unas croquetas tan buenas tan buenas que su marido ya sólo la quiere por eso. Hay pocas historias de amor tan bonitas como las basadas en las croquetas; a lo mejor, si fuera faisán a la salsa de trufas y champán, a todos nos parecería precioso, pero no es el caso.

Sin embargo, no es está una cuestión exclusiva de progresía 2.0, sino que parece que todo el circo mediático de las Cortes -caballeros, señoras y señoritas, especialmente del Partido Popular- se ha subido al carro y en el legislativo se sienten indignados con lo degradante y humillante del anuncio. Se han empezado allí a rasgar las vestiduras cada uno por sus motivos: el partido del Gobierno vela infatigablemente por el bienestar de la mujer y actúa de manera implacable contra cualquier acto vejatorio hacia ella (como este anunio, por ejemplo, ojo al dato); la oposición mayoritaria pone el grito en el cielo con el único fin de poner más trabas al trabajo del Ministerio de Hacienda, y esta vez, me temo, más porque sí que nunca. La oposición minoritaria, la verdad, no ha tenido ni tiempo ni repercusión para expresarse, lamentablemente.
Lo ideal sería mandar inmediatamente a la calle a la Ministra más ociosa, a mi Bibiana -con las cosas tan buenas que me piensa ella-, pero sería sexista y grosero, así que descartado. Además, visto lo visto, seguro que se se indignarían igual en el PP. Otra decisión buena sería llamar al orden al grueso de diputados y diputadas (...) y pedirles que empezaran a preocuparse de los verdaderos asuntos de discriminación sexual (positiva o negativa... chorradas) en las casas y en los trabajos y hacerles ver que nada hay tan bonito como que tu pareja te quiera por las croquetas que haces, llámese hombre o mujer.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

DIOS Y EL BOSÓN DE HIGGS

Hace unos días, en una boda, tuve la oportunidad de escuchar una homilía en la que se sentó cátedra y que a más de uno nos dejó boquiabiertos y sin saber muy bien si lo que escuchábamos era o no cierto. Don Pepito (el sacerdote) explicó durante veinte minutos la formación del Universo y el Big Bang, de todos los astros, de las leyes físicas y del origen de la vida, que acabó resumiendo como una síntesis de aminoácidos que tuvo la suerte d encontrar una chispa de carga eléctrica en el momento adecuado.

La Ciencia, proclamó don Pepito, es quien explica los hechos de Dios, mientras que la Biblia se limita a recoger su palabra. Me llenó de asombro y satisfacción el comprobar cómo una parte -digamos "progresista"- de la Iglesia se atrevía, en plena Eucaristía, a aceptar sin complejos unos hechos impecablemente demostrados aunque estuvieran radicalmente en contra de la doctrina cristiana.
Esta mañana, el mundo se ha levantado expectante y mirando al lago de Ginebra, al CERN, donde comenzaban los primeros experimentos con el Gran Colisionador de Hadrones, un aparato de 6000 millones de euros que acabará por descubrir -o no- la existencia del Bosón de Higgs, la diminuta partícula que falta para que la Teoría Cuántica de Campos (el modelo científico estándar imperante desde los años 70) acabe de cuadrar por completo y podamos entender el funcionamiento completo de la física de partículas.

Puede que esta explicación, más cercana a lo pachanguero que a lo puramente científico, parezca ridícula en su intención de comprender hasta el más íntimo de los misterios del Universo; pero si este experimento sale bien y se puede registrar la existencia del dichoso Bosón, habremos sido espectadores de uno de los hechos científicos más relevantes de nuestra Historia. De esa inocente intención nace también el "sobrenombre" de esta misteriosa partícula mensajera: la partícula de Dios.

Para la Ciencia, que todo lo descubre y a todo le da una razón lógica, Dios bien podría ser el Bosón de Higgs: un tipo de fotón masivo causante de la fuerza débil, una de las cuatro fuerzas fundamentales que explican y racionalizan nuestro modelo del Universo. La Ciencia, según su método, no puede admitir más Dios que el propio límite de sus conocimentos, y todo parece indicar que esa linde está a punto de aumentar su tamaño una buena porción de terreno de una sola tacada.
No tengo claro si la Ciencia le come el terreno a la Iglesia o no, pero, a falta de ofrecer consuelo y salvación, ofrece unas respuestas que nos ponen los pelos de punta y que van ensanchando su campo de actuación hasta límites inimaginables. La actitud recalcitrante de varios sectores religiosos que siguen defendiendo el creacionismo, por ejemplo, no es la actitud más positiva de la Iglesia -ni la mayoritaria-, y sólo puede contribuir a formar un ejército de fundamentalistas o de caballeros cruzados que vuelvan a mandar a la hoguera a reputados científicos.

La actitud de don Pepito, el cura de la boda, consecuente con el progreso humano y sus descubrimientos, sin temor de que el desarrollo de nuestra especie acabe con uno de sus soportes morales, es la actitud requerida por una Iglesia que quiera vivir en el siglo XXI. Por supuesto, no tiene por qué aceptar que Dios es el Bosón de Higgs pero, al fin y al cabo, nadie ha dicho, excepto Miguel Ángel Buonarotti, que fuera un anciano severo con una gran barba blanca.

jueves, 4 de septiembre de 2008

TVE1, LA MODERNA

Quizá me llamen tirrioso u obseso, o incluso anticuado, pero mucho me temo que le televisión pública española, aquella sin la cual estaríamos todos desinformados y manipulados (léase con la ironía pertinente), ha vuelto a cometer una de sus habituales tropelías al utilizar el dinero público con un fin simplemente superficial y, nunca mejor dicho, de pura imagen.

Como informó en su día El País, la operación, que busca adaptar la televisión pública a los nuevos tiempos, ha consistido en un curioso cambio de look, sin advertir previamente los señores funcionarios que la mejor manera de que una TV pública se adapte a los nuevos tiempos es desapareciendo o reflexionando a fondo sobre sus contenidos, y no sencillamente poner tanta publicidad como la que más, inyectar veinte horas de basura diarias, la tengamos que pagar entre todos y que, encima, sea una máquina de perder dinero.

Más dinero, según sigue informando El País, han sido los casi 600 millones de euros (unos 95.000 millones de las antiguas pesetas) los que se ha gastado el Padre Estado en llevar a cabo este cambio tan necesario.

Además, en una cultura donde entra con fuerza la moda del "vintage" y de "lo retro", me parece fuera de lugar que, después de aguantar cincuenta años con las ya míticas letras poligonales, aguantando temporales y olas de diseño fulgurantes, las tengan que cambiar justo ahora, cuando podrían empezar a ponerse de moda en chapitas y camisetas, al igual que Naranjito o las zapatillas Victoria.

No es que tenga nada en contra de los nuevos logos -no me disgustan en absoluto por frescos y directos-, pero esos insulsos números que se quedan en la pantalla para indicarte si estás viendo la 1 o la 2 son lo más horrendo de toda la parrilla televisiva y, en términos generales, no eran necesarios ni urgentes de ninguna manera.

580 millones de euros, repito.

Un posible parche para la crisis, a mi modesto entender, es recortar gastos de, por ejemplo, servicios como la TV pública, siguiendo el ejemplo de numeroso países europeos y asiáticos. Lo que no comprendo es que, aparte de constituir uno de los chorros más sangrantes de las Arcas del Estado -aun con la misma publicidad que las cadenas privadas- tengamos que asistir a eventos de tan alto coste, que no nos aportan nada y que seguimos pagando como borreguitos.

sábado, 30 de agosto de 2008

HUGO CHÁVEZ, EL "INDONAZI"

La dictadura es una sigilosa e implacable planta que va arraigando poco a poco. Primero da frutos, los justos para quitar el hambre que uno ha pasado. Después, a medida que el tronco va creciendo, las ramas van dando más y más sombra, y cada vez te llega menos luz. Las raíces, por debajo de tus pies se van haciendo más y más fuertes hasta que llega el momento en que terminan por levantarlo todo y dejarte sin nada.

El gran comandante bolivariano, en su enésimo insulto a un pueblo oprimido y empobrecido por sus propios líderes, ha terminado por tocar el último tema que, como buen cruel dictador y amante de la abolición de libertades le quedaba: la raza.

No comentaré mucho más de este vergonzoso vídeo que habla por sí solo, pero me repugna que en pleno siglo XXI, un personaje de la talla de este impresentable pretenda denominar a un lugar en función de su raza predominante. En una provocación constante, su nuevo plan consiste en implantar el nombre de Indoamérica porque, claro, valiente fascista, ese nombre engloba a blancos, negros e indios y todas las culturas de aquel formidable continente.

Aparte de todo, su notable fanatismo no le deja ver que, precisamente, ese nombre tan propio de "indio", tan suyo, se debe a un error de perspectiva de Cristóbal Colón, que en su día creyó convencido que había llegado a la India. Vaya, que no es tan ancestral ni étnico de América eso de ser indio. Pero esto es lo de menos vistos los aires de Führer que se estilan en Miraflores.

Déjese de patochadas estúpidas, discriminatorias y excluyentes y dedíquese a salvar los muebles de un país que, vilipendiado, engañado y encadenado por su propio gobierno, comprueba con pena como va cayendo hacia el abismo. Mientras tanto, los habitantes de Rubieuropa y de Amarillasia seguiremos con nuestros nombres de siempre, rezando para que no nos gobierne, nunca, nadie como este dictador indecente.

jueves, 28 de agosto de 2008

LOS RUSOS TAMBIEN JUEGAN AL RISK

Aunque no acabe de comprender bien la interminable manía persecutoria que siempre ha padecido Rusia -incluso bajo los nombres de Imperio Ruso y de URSS-, creo que en estos últimos tiempos no está actuando de manera muy diferente a como lo haría una nación fuerte y orgullosa.

Aunque me alinee absolutamente en contra de los medios internos de Putin y Medvedev, sus maneras de llegar al Kremlin, su brutal represión policial y sus maneras de acabar con toda oposición militar civil, religiosa o laica, es de reconocer que está respondiendo a Occidente (USA) con la misma moneda que ha estado recibiendo últimamente, que no ha cometido nada más aberrante que lo que ha visto hacer en estos tiempos pasados.
Los medios europeos y americanos comentan que Rusia tiende a la Guerra Fría, que se ha dado cuenta de su potencial (como si lo hubieran olvidado en algún momento) y que no deja de provocar a Occidente lanzando misiles y reconociendo países que, históricamnte, han sido comarcas. ¿No será que se nos plantea el tema de una manera excesivamente subjetiva?

La ONU, al reconocer la independencia de Kosovo y dejarlo en manos de antiguos terroristas y extorsionadores, también jugó a provocar a Serbia y, por ende, a Rusia, pero entonces se hablaba de un pueblo históricamente reprimido por los serbios tiranos.
Hoy, cuando Rusia ha decidido tener sus peones en el gran tablero del petróleo y el gas, y ha reconocido como independientes a Osetia del Sur y Abjasia (países que a mí me merecen el mismo respeto que Kosovo, es decir, ninguno), resulta que es una provocación a todo el "Mundo Libre".
Ojalá esto no llegue a más e, insisto, sigan prevaleciendo, al menos en mi país, los valores de EEUU y Europa antes que los de China o Rusia, pero lo que se nos ha puesto delante de los ojos no puede ser un perro si, claramente, estamos viendo un gato. Si los occidentales no somos tontos... ¿por qué habrían de serlo los demás? ¿Acaso no juegan al Risk?

lunes, 25 de agosto de 2008

LA TÁCTICA DEL AVESTRUZ (o cómo perder unos JJOO)

El sábado noche, en un conocido bar de Malasaña, barrio "alternativo" de Madrid, pude ver cómo se amontonaban montones de chapas "Free Tibet" esperando inútilmente ser vendidas. Probablemente, aquella era su última oportunidad antes de ser olvidadas para siempre en un oscuro cajón. Ya no se venden más, ya no están de moda

El desacierto del COI al elegir Pekín como sede de los JJOO de 2008 ha sido uno de los grandes infortunios de la historia deportiva reciente. Jamás he abogado por boicotear este evento, decidido así hace casi diez años, pero está claro que el "oportunismo de conciencias", formado por aquellos que se acogen a las causas más justas que estén de moda en ese momento, ha sacado gran partido de ello.
Han sonado con fuerza las voces de unos cuantos que aprovechan, como pueden, estos breves momentos para aleccionarnos a los demás, a los que no llevamos chapitas ni pegatinas, acerca de cómo debería pensar alguien cívico, progresista y de mentalidad abierta en tiempo y espacio. Muchos de ellos se han enterado este mismo año de "qué era eso del Tíbet".

Lo de verdad alarmante, aparte de las simples anécdotas de los "progres de pegatina y chapa", es el silencio abrumador de un Comité Olímpico Internacional en una ceremonia como la de clausura , cuando la única conclusión que expresa es le de que "han sido unos juegos formidables". ¿Representa China los valores de un mundo mejor y más justo? ¿Representa acaso el anhelo de igualdad y transparencia de los valores olímpicos?

El llamado "mundo libre" ha dado su enésimo patinazo al no saber condenar, aun de la manera más sutil y resbaladiza, muchas de las actitudes que aún mantiene China respecto a sus ciudadanos, a sus no ciudadanos y a su propio suelo. La gran oportunidad, ante todo el mundo en la ceremonia de clausura, se dejó pasar para siempre, y China volverá a sus fechorías, pero de nuevo en secreto, sin que nos enteremos muy bien, ahora que ya volveremos la vista a otro lado.
Vale que haya que reírle las gracias y haya que bailarle el agua en un futuro cercano, vale que siga siendo, cada vez con más seguridad, el dragón dormido que atemorizaba al mismo Napoleón, pero, hoy por hoy, Occidente es la cabeza del mundo y ha de velar, qué menos, por los Derechos Humanos y, si se cometió el error de otorgar unos Juegos Olímpicos a una cruel y férrea dictadura, que hubieran salido, al menos, con la cabeza bien alta diciendo las cosas como son y no adoptando la táctica del avestruz, esto es, escondiendo la cabeza de puro miedo.

domingo, 3 de agosto de 2008

EL CANDIDATO MULATO

Parece que la opinión de los medios, garante de la corrección politica y la mesura moral, le quiere restar importancia a que Barack Obama sea negro al 50%. Sin embargo, curiosamente, no hablan de otra cosa cada vez que su nombre salta a la palestra. Se siente que, de puramente correctos, de querer pasar por "modernos", quieren obviar uno de los aspectos más importantes de la campaña pesidencial americana.

Ojalá no fuera así, y la cuestión de la raza fuera insignificante del todo, pero no paran de oírse voces -a menudo más afines al partido demócrata y a la maltrecha izquierda europea- que claman y reclaman lo positivo que sería que EEUU eligiera a su primer presidente negro. ¿Acaso debería ser elegido por eso? ¿Acaso eso no sería, igualmente, un caso de racismo?

Cualquier filósofo progresista hablaría en términos de "racismo positivo", seguro; pero para mí, que escribo en este blog, es racismo: un suceso tan incómodo como inevitable, que no debería existir pero que existe, que sin llegar a alimentar odios ni violencia, nos provoca un inconsciente proceso de segregación entre personas de idéntica condición humana.
Barack Obama y su naturaleza mulata son el gran ingrediente de esta campaña presidencial que a todos parece interesar, máxime después de derrotar en las primarias demócratas a Hillary Clinton, mujer y esposa del ex-presidente Bill Clinton, (morbo por duplicado, triplicado y cuadruplicado). De hecho, es la propia raza de Obama la que le ha hecho conectar con la nutrida población negra de EEUU, por primera vez esperanzada de veras.

Sin embargo, la "raza" de Obama, niño bien de Harvard, de padre rico keniata-niño bien de Harvard y de madre americana, anglosajona y de Kansas está muy alejada de la idea del "afroamericano" de a pie.

La "raza" de los negros del Bronx o de New Orleans, que nada tiene que ver con la de Obama, procede de los descendientes de esclavos traídos de África durante siglos. Ellos han visto cómo la Consitución Americana les ha dado la espalda durante varias generaciones y han estado obligados a a subsitir con lo justo o ni siquiera con eso, a buscarse las habichuelas donde fuera y a ser los grandes necesitados y los grandes olvidados del enclenque estado de bienestar americano.

Ahora, de repente, se ven reflejados en Obama, un joven carismático, televisivo y con grandes promesas y planes para América y la humanidad. Es negro, como ellos, pero viene de otro mundo. Obama, sin embargo, juega con ello, y eso de utilizar la raza para bien para mal no deja de ser, repito, racismo. No sé nada de su capacidad como gobernante, sí de su capacida atractivo-seductora y también de la inoperancia mediática de su rival McCain. Si gana, será el primer presidente no-blanco en la historia de EEUU.

Lo que en verdad me pondría triste es pensar que Obama hubiera ganado o perdido por las cuestiones raciales que todo el mundo parece explotar en esta campaña (incluido él mismo), porque eso sería señal inequívoca de que el odioso racismo (positivo o negativo para los progres, al igual que su discriminación por sexos) sigue latente y patente en occidente.

martes, 15 de julio de 2008

EN PLENO MEDITERRÁNEO...

Regida desde antiguo por Eros y Tánatos, la isla de Ibiza me ha sorprendido por su enorme belleza, su gran diversidad en todo aspecto y una innegable aura mística que ha hecho de ella un codiciado objeto de deseo desde tiempos inmemoriales...

Mi concepto del Mediterráneo había ido devaluándose, por motivos politicos y ecológicos, hasta convertirse en una apatía que rozaba el desprecio: agua sucia y caliente y paisajes áridos y con restricciones de todo tipo. Este año me decidí a conocer las Islas Baleares, por si acaso, y aterricé en Ibiza, la mayor de las Pitiusas.
Al llegar, me llenaron los ojos las aguas, tan claras y a la vez tan turquesas como las que había visto en las fotos del mar Caribe; fue un auténtico impacto poder ver cómo se proyectaban en el suelo la sombra de los barquitos fondeados tan cerca de cala Pinta.
He disfrutado como un japonés de la típica arquitectura ibicenca, de fuertes raíces árabes y aragonesas, surgida del hombre casi por selección natural de sistemas y materiales y adaptada al máximo a las necesidades y costumbres de los ibicencos; me he dajado sobrecoger por enormes peñones como Illa del Bos o el mítico Es Vedrá, con sus emocionantes historias de fenicios, piratas berberiscos y exotéricas fiestas hippies de no hace mucho. Cala Conta, Cala Bassa, Cala d'Hort... pequeños universos donde sentirte tú mismo y dejar sentirse a los demás, como bien supo hacer Migue.La ciudad de Ibiza es, con su Dalt Vila, su Marina y su Penya, un laberinto de callejuelas blancas y multitud de elementos multicolores que colaboran con el sol para que brille más y más, casi hasta dejarte ciego. Por detrás, los baluartes de la centenaria muralla y, al fondo, siempre, el mar de color azul turquesa, sólo un poquito más oscuro que el cielo.
En Formentera, la auténtica guarida de la luz, comprendí por qué Julio Medem utilizó filtros blancos en Lucía y el sexo: el brillo cegador de la isla sólo se puede entender cuando te estás tostando bajo su imponente sol; si a eso le añades que la sal escuece ligeramente en los ojos y en los labios y que la cara está llena de finos granitos de arena blanca, comprendes que es imposible mirarlo directamente cuando está allí arriba... el Sol es la vida en Formentera, pero nadie le puede mirar a los ojos, acaso las lagartijas azules que recorren todos los agujeros de la isla.
Tras ver seis puestas de sol durante seis días seguidos, me percaté de que la vista desde cala Saona no tiene precio; vale mucho más que cualquier hotel de la pequeña Formentera y cuesta mucho menos si te quedas a dormir en la misma playa, concretamente en un poblado pinar al borde del acantilado. El único consuelo, al salir el sol, es procurarse una ligera brisa cuando vas sobre la moto y pensar que en aquellas islas uno siempre deja un poco de sí mismo.