martes, 13 de mayo de 2008

¿POR QUÉ CON AZNAR SÍ SE PODÍA?

Por primera vez he visto un problema real en el PP. En estos dos últimos meses, he visto alzar la voz a Esperanza Aguirre y su globo sonda, dimitir a Acebes y Zaplana -espléndidos ministros, gestores y diputados, pero demasiado gastados por el "uso"- y a viejas glorias del partido que quizá echan de menos su cuota de pantalla, al igual que ocurre en casi todos los partidos españoles, pero me parecían procesos normales en la necesaria renovación de un partido, capítulos de obligado cumplimiento.

La espantada de María San Gil, a causa de una misteriosa cláusula por la que no pasa, me ha revelado la polarización interna que existe en el partido. Probablemente es a causa de la intención de la nueva ponencia de no mantener actitud distante con los nacionalismos, y aquí se centra uno de los debates, a mi entender, más interesantes del Congreso de junio.
Defiendo a capa y espada la renovación progresiva que se lleva a cabo en el PP, si bien, es cierto, podría haberse comenzado renovando al líder pero, recordemos, nadie, absolutamente nadie, ha querido presentarse como candidatura alternativa.

Recurriré a la clásica comparación con Aznar (no veo más que símiles) : gente nueva, de poca o nula experiencia, lavado de cara de las ideas más arcaicas. Recordemos que estamos en política y que el objetivo de un partido como el PP es ostentar e poder con el Gobierno de España como última meta. Que nadie olvide que Aznar, en su primer mandato -el que acabó de sanear la democracia española- pactó con CiU y PNV y nadie se alarmó en el partido. Lo de la mayoría absoluta de 2000 es un caso muy especial: unas elecciones con la menor participación de la democracia y frente al PSOE más debilitado de su historia democrática.

Por esto defiendo que, sin llegar al ridículo malabarista de ZP -desengañado de cualquier ideal político y sin otros medio y fin que el poder en sí- que llega incluso a bajarse los pantalones literalmente delante de unos o de otros según cómo sople el viento, el Partido Popular puede y debe entenderse con partidos nacionalistas moderados porque es su destino si quiere gobernar España, porque es complicadísimo obtener una mayoría absoluta a medio plazo, aun con los desgobiernos y tropelías del PSOE.
La estrategia, desde luego, no es la del "oro al norte-mañana al sur". Es importante dejar claro cuál es el partido fuerte y mayoritario y no ceder constantemente ante presiones tribales y ambiciones sin límite. Lo que me parece pueril es que un puntal del PP, un símbolo de valentía, moderación y determinación como San Gil, se "borre" por el simple hecho de que se contemple llegar, en un momento, a hablar con nacionalistas de aún-no-sé-sabe-qué, en un incoherente intento de seguir aislando el partido que lleva dos derrotas consecutivas.

No me cabe más que volver a preguntarme: "¿por qué con Aznar sí se podía?"

7 comentarios:

Ramón_Lozano dijo...

De verdad Tricesimus, no sé cómo lo haces pero comparto absolutamente todo lo que has dicho. Creo que se está sacando todo de lugar y habrá que recordar a todo estos críticos lo que hizo Aznar, y no pasó nada. Yo no me creo que el PP vaya jamás a tontear con los nacionalistas como hace ZP, sino que llegado el caso se sentarán a hablar porque hablando es la mejor forma de solucionar las cosas, y no ganamos nada yendo a la contra y siendo después un blanco fácil en las críticas del PSOE, que luego calan bastante hondo en la sociedad.

saludos.

Andrés dijo...

Yo es que soy partidario de establecer un cordón sanitario, por que si empezamos a querer ser "simpáticos" con gentuza como la del BNG o el PNV mal vamos. Creo que el PP tendrá que hacer un esfuerzo por intentar rescatar al PSOE de la espiral nacionalista en la que ha caído, claro que si los segundos quieren, por que si no ya pueden irse también a tomar viento.

Saludos.

tricesimus dijo...

Por supuesto, Andrés, que no hay que bailarles el agua, pero la política se hace con la cabeza.

No digo que haya que hacer cesines como constante política, pero ¿qué menos que plantearse la posibilidad de negociar con ellos acerca de algo?

No sé, me parece un poco talibán descartarlo de manera rotunda a priori.

Al fin y al cabo, luego racordamos y admiramos a Suárez, por ejemplo, porque hizo cosas que hoy nos escandalizarían, porque fue moderado, cmprensivo y tuvo mucha mano izquierda.

Gracias por comentar

Miguel Pazos dijo...

La respuesta a eso la di en mi blog. Concretamente en un parrafo en el que hablo de Aznar.

Un saludo

tricesimus dijo...

Pues no sé, Miguel, pero no me parece en absoluto que me des una respuesta porque es exactamente lo mismo.

Está claro que ellos tienen sus estatutos y te gustarán más o menos, pero para eso se negocia, y partiendo siempre de que el partido nacional es el más fuerte.

saludos

Natalia Pastor dijo...

El nacionalismo de la época de Aznar, no es el de ahora.
Antes reclama ban dinero,(como el caso de Puyol o Arzalluz), y ahora se han radicalizado, se han tirado al monte, ya que han olido sangre, la posibilidad real de alcanzar la independencia o a un sucedaneo a través de la reforma encubierta de los estatutos o de un cambio de modelo hacia un Estado Federal.
El problema,Tricesimus, es que el PP, que era el "último partido nacional",o sea con vocación de unidad, ha girado hacia posturas(vease la cláusula Camps o el estatuto andalúz) de "aceptación" de eas fractura del orden constitucional y del modelo de la Transición.
Y eso es todo;no hay más.
Un grupo de "irreductibles galos",a lo Asterix, encabezados por la admirable Esperanza Aguirre,y seguidos por Vidal Quadras,Mayor Oreja,San Gil,Gustavo de Arístegui,Alvarez Cascos,Regina Otaola, ....y un largo etcetera, se niegan a claudicar.

tricesimus dijo...

Ok, Natalia:

Imagínate que Fraga y los de ap, muchos de ellos políticos de Franco y una España centralista, hubieran sido también "galos irreductibles", o que los comunistas y Carrillo también hubieran sido irreductibles... qué desastre.

Son partidos con una amplísima representación en sus respectivas regiones, mucho mayor que la del PP y creo que es hasta pueril negarse en redondo a hablar con ellos.

Algunos creemos que "plantearse hablar con PNV y CiU" no es ni un giro a la izquierda ni un paso atrás, es terminar con una absurda política de aislamiento quijotesco y adaptarse más a la complejísima realidad de España, igual que se hizo hace 30 años o en el 96 (que digan lo que digan era pura necesidad).

PS: sin embargo, creo que el gran error fue abrir el melón de Cataluña y su estatuto, pero hay que luchar por autonomías simétricas.

PS: Gracias por el cmentario, un saludo