Aparte de extremeño de adopción tengo conciencia europeísta y españolista (término de nuevo cuño muy utilizado últimamente) y, desde siempre, me ha maravillado la variedad lingüística de España como traducción directa de las diversas culturas existentes. Confieso que me hubiera encantado poder hablar catalán, vasco o gallego, pero en mi región, desgraciadamente, no existe una lengua propia por más que se empeñen algunos zascandiles y por más que reluzca en la moderna Wikipedia con su espacio propio, donde puedo escribir hasta yo.
Si ellos quieren, pueden transcribir el acento más cerrado de La Serena o de Las Hurdes, emplear los verbos más rudimentarios y locales de determinados pueblos de la región o reintegrar palabras que ya no tienen significado hoy porque se crearon en unos contextos muy determinados (generalmente el de la agricultura o la ganadería). Lo malo es cuando la idea va más allá del "Castúo" (palabra simpática y genuina que no me desagrada en verdad, y que "aglutina" todas las variantes del dialecto extremeño), y se llega al "Estremeñu" (vocablo inventado, al parecer por ser más técnico y preciso) o al "Bahulioné" (significa "bajoleonés", y le da seriedad al asunto, ya que establece unos enlaces con la lengua asturleonesa que le dan estatus de lengua romance, del grueso tronco del Indoeuropeo)
Por lo que no paso, sin embargo, es por que llamen "lengua" a esta absurda transcripción fonética, sin una sola regla gramática aparte de las del castellano, que acaba de inaugurar su espacio en la célebre Wikipedia:
Güiquipeya es una enciclupeya libri en estremeñu sostribá ena tenulohia güiqui (wiki).
Así se presenta esta "milenaria lengua", la que condujo la reconquista desde el Reino de León hasta Sevilla y la que llevaron Cortés y Pizarro hasta el Paraguay para gloria del Imperio. Una lengua que nunca se había escrito hasta hace cien años (Chamizo y Gabriel y Galán , con tímidos experimentos)y que, técnicamente, ni siquiera es hablada al completo en ningún lugar de la tierra, puesto que es la mezcla de diversos acentos de Extremadura, exagerados, y, por último, escritos tal cual suenan. Una verdadera chapuza que además queda horrible a la vista, por mucho que se esfuercen en defender su descendencia directa del leonés y no del castellano.
Extremadura tiene, a día de hoy, asuntos culturales mucho más importantes que resolver, además de otros muchos que no son culturales, y no me parece la medida más sabia andar por estos campos farragosos llevando el Estremeñu por bandera, por muchos favores que se lleven otras regiones gracias a ello.







6 comentarios:
"Pero en mi región, desgraciadamente, no existe una lengua propia"...
Acabemos de una vez con ese veneno. ¿Quién nos quiere hacer creer en el "desgraciadamente"?
La lengua propia de su región (como en todas las demás) es la lengua española.
Adicionalmente, existen regiones con DOS lenguas propias. ¿Suerte? ¿Desgracia?
La realidad misma.
Precisamente, el castellano es la lengua común, pero algunas regiones, aparte de la común, tienen su lengua propia.
Esto, sin que valga para equívoco, es algo que me parece muy positivo, siempre y cuando no se saque de quicio, como las Ensaimadas, la sidra o el flamenco: un signo más de identidad.
Me parece que su habitación está muy, pero que muy al fondo.
Tanto que no son capaces de ver más allà, propongo que tiren un tabique abajo, o abran una ventana a martillazos.
Pues a mi me parece, Sensono, que quienes no quieran llegar al fondo a lo mejor lo que tienen es algún tipo de complejo, ya sea bueno o malo.
De todas formas, gracias hacer el esfuerzo por comentar
¿Cómo va a considerarse el extremeño como una lengua si no tiene ni uno solo requisito para ello) ni estructura sintáctica, ni léxico, ni tradición literaria...? Los extremeños nos sentimos muy orgullosos de hablar castellano, aunque, eso sí, con nuestras variantes fonéticas y de léxico...
Las opiniones, como casi todo lo que divulgan sobre lo que se desconoce, son fútiles y banales y por mucho que las adornen con sutilezas como "zascandiles" no dejan de ser eso, opiniones. Aquellas despiertas mentes que no dudan en criticar con mañanero ensañamiento el trabajo que llevamos a cabo para salvaguardar el estremeñu deberían recibir un jarro de agua fría por encima de sus ideas "españolistas" y ver que nada hay de malo en la existencia de otras lenguas en la Península. Os quejáis de que el estremeñu carece de norma escrita y sin embargo calumniáis cuando el estremeñu se pone por escrito en base a una norma. ¿Cómo debemos entender eso los que trabajamos en la Güiquipeya?
En fin, antes de opinar por opinar, os ruego que cambiéis de una vez aquello de que el estremeñu es castellano con un acento y comencéis a vislumbrar la de por sí cierta entidad asturleonesa del estremeñu. Y que no es el estremeñu una deformación del castellano, sino que ha sido el castellano lo que ha desdibujado el asturleonés de Extremadura. Una vez que comprendáis eso, quizás seáis un poco más respetuosos con el patrimonio lingüístico extremeño y con aquellos que velan por su conservación, unos por su normalización, otros por su promulgación y lo que es más importante, respetuosos con aquellos que han mantenido y mantienen el estremeñu vivo.
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